miércoles, 5 de enero de 2022
jueves, 30 de diciembre de 2021
CASAS CON CONTENEDORES NAVALES – Apuntes para una investigación
¿Es saludable vivir en un contenedor naval?
Las casas construidas con contenedores navales se presentan como una alternativa a la vivienda tradicional y la primera pregunta que se plantea es si puede considerarse este tipo de construcción como arquitectura verde, sostenible o ecológica.
A finales de la década de los 80, Phillip Clark presentó y patentó el “Método para convertir uno o más contenedores de acero de transporte marítimo en un edificio habitable”, y en las últimas décadas esta propuesta se ha convertido en una interesante oferta de viviendas baratas…
Parece una idea muy ecológica reutilizar los containers navales para transformarlos en viviendas. Esto evita toneladas de residuos, reduce los enormes cementerios de contenedoress, y minimiza la huella ecológica, en particular las emisiones de CO2 de la minería y la metalurgia del acero.
En definitiva, la utilización de los contenedores marítimos para vivienda reúne las premisas básicas de la sostenibilidad (las famosas tres erres: reducir, reciclar y reutilizar) y contribuye de forma eficaz, a la creación de viviendas sostenibles y asequibles para el consumidor.
Las ventajas principales de las casas contenedores son la durabilidad, disponibilidad, rapidez de diseño y construcción, el bajo precio y la reutilización de materiales. El container naval ofrece, resistencia a las inclemencias del clima, al agua, al fuego, a los huracanes, a las inundaciones e incluso a los terremotos.
En los aspectos prácticos resuelve los elementos estructurales, pues el contanier es apilable y resiste hasta 30 toneladas de sobrecarga. También es barato y rápido de construir, una casa pequeña puede estar lista para el uso en menos de 6 meses.
Construir con contenedores puede ser muy útil como refugio de urgencia, por ejemplo tras inundaciones o terremotos, o como alojamiento temporal para personas de bajos ingresos, estudiantes, inmigrantes y refugiados. Pero no consideramos los contenedores un hábitat válido como vivienda permanente si consideramos los aspectos de "salud ambiental", que definen la biohabitabilidad.
Bioclimática
En primer lugar, la gran conductividad térmica de la chapa de acero y la ausencia de inercia térmica, hacen que el container sea altamente ineficiente desde el punto de vista bioclimático. Tendremos un espacio muy frío en invierno y un horno inhabitable en verano. Lograr la adecuada eficiencia energética de la vivienda hace necesario un importante aislamiento térmico de gran espesor, con un material de baja conductividad térmica, lo que que resulta muy caro.
El aislamiento térmico interior, suele ser realizado con una capa de lanas minerales o espumas de poliuretano o poliestireno, materiales nada ecológicos, no reciclables y potencialmente tóxicos. La caja de acero es un espacio totalmente impermeable, pero una casa debe ser transpirable, evitando la barrera de vapor, un requisito imprescindible en bioconstrucción.
El contenedor es un espacio hermético, lo que nos exige una atención especial a la ventilación, evitando la condensación y asegurando la necesaria renovación del aire. Aquí debe considerarse especialmente la calidad del aire interior, y valorar los riesgos de toxicidad propios del container, y de los materiales usados en su adecuación.
Acústica
Igual que en el aspecto térmico, la chapa de acero tiene mal comportamiento acústico, por ser muy buen conductor del sonido. La alta transmitancia acústica del metal lo hace muy vulnerable a los ruidos externos, y la resonancia de la caja metálica multiplica los ruidos internos (efecto tambor). Un eficaz aislamiento acústico externo y el acondicionamiento acústico interior encarecen la obra de modo muy significativo.
Toxicidad
Al vivir dentro de un contenedor estamos expuestos a muchos agentes nocivos. En los containers encontramos recubrimientos de pintura nocivos, en particular las pinturas exteriores ignífugas, que pueden contener como base plomo u otros químicos tóxicos. Los containers navales en muchas ocasiones se fumigan con productos muy tóxicos (insecticidas, fungicidas, raticidas, etc.). Las maderas que se usan como pìso del contenedor suelen estar impregnadas con plaguicidas peligrosos como el arsénico y el cromo.
Contaminación electromagnética
En primer lugar, habría que analizar a fondo todos los potenciales riesgos biológicos de los efectos ferromagnéticos, electromagnéticos y geomagnéticos especialmente intensos con el hierro, pues estamos dentro de una jaula de acero.
La propia instalación eléctrica genera campos eléctricos y magnéticos de baja frecuencia (50 Hz), que se ven magnificado por tener las paredes metálicas. Lo mismo pasa con todos los aparatos eléctricos, y en especial la informática y la telefonía, que emiten ondas de alta frecuencia (microondas) que rebotan dentro del recinto.
Un aspecto esencial es que se trata de una caja metálica cerrada, que constituye una Jaula de Faraday, donde no traspasan las ondas electromagnéticas. Esto nos priva de las ondas geomagnéticas naturales, como la Resonancia de Schumann, que son imprescindibles para la vida.
Diseño y funcionalidad
Generalmente se usan dos tipo de contenedores navales, el container de 20 pies, con 6 metros de largo, y el container de 40 pies, de 12 metros de largo, y ambos tienen la misma sección, 2,44 metros de ancho por 2,90 metros de alto.
La necesidad de adaptarse a las medidas del módulo de 2,44 m (exterior), con frecuencia resulta demasiado estrecho, y condiciona demasiado el diseño de la casa. Por ejemplo, resulta muy angosto si ponemos una cama en sentido transversal.
Por otro lado, el espesor del aislamiento térmico y acústico necesario, que puede ser mayor de 15 cm en cada lado según el clima, reduce aún más el espacio habitable, pues el módulo interior queda reducido a menos de 2 m.
Finalmente es necesario un revestimiento interior y exterior, para tener un acabado estéticamente aceptable que encarece la obra, y reduce de nuevo el espacio interior.
Dado que se van a abrir huecos para puertas y ventanas, eliminando secciones de la chapa-pared, serán necesarios refuerzos estructurales, pues el contenedor se debilita.
La corrosión es el eterno problema de los materiales ferrosos, pues en ambientes agresivos el acero Corten se puede corroer a mayor velocidad (zonas costeras, clima tropical, áreas industriales, etc.), por lo que sería necesario aplicar un tratamiento anticorrosivo,
Esto son solo sugerencias muy apresuradas, apuntes para una investigación, que nos pueden ayudar a valorar el uso de contenedores navales como vivienda.
Nuestra conclusión provisional es que un container puede ser un refugio de emergencia, pueden ser usados como oficinas de obra, garajes, almacenes, quioscos o talleres, pero los contenedores navales no deben ser usados como vivienda permanente si nos preocupa la salud, de acuerdo a los criterios biológicos de la Bioconstrucción.
© Carlos Martínez Requejo. Domobiotik. Dic. 2021.
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miércoles, 15 de diciembre de 2021
miércoles, 29 de septiembre de 2021
Que es bioconstrucción
Bioconstrucción frente a arquitectura tradicional
Es frecuente confundir la bioconstrucción con la arquitectura tradicional, y se piensa que para construir una casa biológica basta con usar los materiales tradicionales, 100% naturales, como cal, yeso, barro, ladrillo, piedra o madera.
Como referencia diré que en el Master de Bioconstrucción IBN, el más antiguo del mundo que se imparte en Alemania desde 1972, los materiales biológicos ocupan un solo módulo, de los 25 módulos que tiene el programa.
Evidentemente, la construcción tradicional tiene muchos aspectos positivos, pues nos muestra soluciones constructivas con materiales tradicionales, de nula o baja nocividad, que han sido probados durante siglos y que están adaptados a la cultura y el paisaje.
La verdadera bioconstrucción va más allá, pues la casa tradicional, como una casa pairal del siglo XIV que estamos rehabilitando, tiene serias deficiencias bioclimáticas. La casa tradicional es muy fría y la única fuente de calor es la cocina económica o la chimenea, que calientan un espacio muy reducido, y dependen de un suministro de leña no disponible en muchos entornos.
Las soluciones constructivas tradicionales también fracasan contra la humedad, pues los materiales naturales no son enteramente impermeables, lo que conlleva gastos de mantenimiento año tras año, una lucha constante contra las goteras, la capilaridad y las filtraciones.
Por lo mismo no debemos idealizar lo natural y rechazar todos los materiales artificiales, siempre que cumplan los criterios biocompatibles.
La construcción tradicional no considera la contaminación electromagnética, y hoy nuestras casas sufren un exceso de electrificación, lo que genera campos eléctricos y magnéticos potencialmente nocivos, que la bioconstrucción aconseja prevenir.
Igualmente, en el entorno tradicional no existía preocupación por la contaminación atmosférica, la contaminación acústica, o la contaminación radiactiva (radón, etc.), aspectos que la bioconstrucción considera esenciales.
En bioconstrucción integramos el enfoque de la construcción tradicional con las nuevas tecnologías y los nuevos materiales, de baja toxicidad, que cumplen los parámetros biológicos y mejoran las especificaciones técnicas del edificio.
Se entiende por Bioconstrucción la forma de construir que favorece los procesos evolutivos de todo ser vivo, así como la biodiversidad, garantizando el equilibrio y la sustentabilidad de las generaciones futuras (Jordi Badía, arquitecto).
Por lo tanto, en el diseño de la casa debemos tener en cuenta los estilos constructivos locales, formas, materiales, y tomamos de ellos todo lo bueno que aportan, sin renunciar a las comodidades que nos aporta la modernidad del siglo XXI.
DECÁLOGO DE BIOCONSTRUCCIÓN
Las 10 reglas básicas:
01 - Ubicación correcta, el buen sitio…
02 - Integración en el entorno, biotopo, paisaje y cultura.
03 - Diseño personalizado, a la medida del cliente.
04 - Orientación y distribución correcta, ergonomía y funcionalidad.
05 - Materiales saludables, no tóxicos, no dieléctricos, no radiactivos…
06 - Equipamiento de bajo impacto, análisis de ciclo de vida.
07 - Optimización de recursos y ahorro energético (agua, electricidad, etc.)
08 - Protección frente a campos, ondas, vibraciones, tóxicos, patógenos…
09 - Tratamiento de residuos, reducción, reutilización y reciclado.
10 - Manual del propietario, uso y mantenimiento.
Estos serían los criterios mínimos de un bioconstructor, pues podemos hablar también de jardinería, paisajismo y permacultura o de geometría sagrada. Y siempre debemos considerar los aspectos perceptuales o estéticos, considerando la visión artística del paisaje, la arquitectura y el interiorismo, que influyen en el estado anímico de sus habitantes y condicionan el confort y la salud de las personas.
Entrar más a fondo en definir
que es, o que no es, la bioconstrucción precisa más de 200 folios,
y por eso os invito a cursar el curso on-line de introducción a la
bioconstrucción que proponemos.
ARTE Y TÉCNICA DE LA CASA SANA
Curso de Domoterapia / Online
Casa Sana o Casa Enferma
Introducción a la Bioconstrucción
VER INFO. https://domobiotik.blogspot.com/2020_01_05_archive.html
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lunes, 6 de septiembre de 2021
CONTAMINACIÓN RADIACTIVA
Materiales radiactivos en construcción
La radiactividad natural es poco considerada incluso en la Bioconstrucción. Si queremos un hábitat más sano y en contacto con la naturaleza, no podemos ignorar la radiación nuclear, para construir en forma saludable y sostenible.
Pensamos que al usar materiales naturales estamos a salvo de problemas, pero incluso una casa de tierra, adobe o tapial, puede esconder radiaciones peligrosas, según el origen de las arcillas que pueden contener cantidades significativas de Potasio (K-40), Torio (Th-232) y Uranio (U-238).
Cuando hablamos de materiales potencialmente radiactivos, en seguida señalamos la encimera de granito de la cocina como peligrosa por su radiactividad. Pero una encimera de granito de dos metros cuadrados no será nunca un problema serio, pues hay que valorar la masa total.
Sin embargo una casa de 200 m2 pavimentada por completo con granito Rosa Porriño de 30 mm espesor, serán unas 16 toneladas de granito, y eso si puede ser un problema radiactivo. Para cuantificar el riesgo habrá que ver que tipo de granito estamos usando, porque un granito Blanco Cristal emite 0,026 mR/h (miliRem por hora), poco más que el mármol (0,015-0,018 mR/h), mientras que un granito Rosa Porriño emite más de 0,040 mR/h.
> Ver tabla de radiactividad de pavimentos (al pie).
Con frecuencia el primer elemento radiactivo que encontramos en una casa es el pavimento de gres, en particular el gres monococción (porcelánico), que lleva componentes muy radiactivos como el silicato de zirconio.
Gracias al negocio del gres el equipo de fútbol de Villareal está en primera división y se lleva la liga de calle. Un pequeño pueblo codeándose con los grandes equipos en el Estadio de la Cerámica, el precio es un alto índice de cáncer de pulmón para la población.
El problema de radiactividad en la vivienda no son solo los materiales de acabados, en una casa usamos muchas toneladas de gravas de granito, cementos artificiales en morteros y hormigones. El cemento gris (Portland), con frecuencia lleva cantidades significativas de aditivos retardantes, residuos de centrales térmicas o de minería de fosfatos, que pueden ser radiactivos, como las peligrosas fosfogisginas (>4.000 mR/a-0,45 mR/h).
Como criterio general en Bioconstrucción aconsejamos elegir materiales con radiactividad igual o menor que la radiación de fondo del entorno geológico natural, al menos no empeorar las cosas.
Consecuentemente, debemos minimizar el uso de granito, gneis, cuarcita, toba, pizarras, muchas arcillas, el gres o ciertos esmaltes, para no incrementar la radiactividad natural del entorno, consultando el Mapa MARNA (Mapa de Radiación Gamma Natural - CNS).
Por ejemplo, en el Mapa Marna vemos que Pontevedra, con subsuelo granítico, está expuesta a niveles de radiación natural casi cuatro veces mayores que Murcia, donde abunda el mármol. Pues el nivel de radiación natural de las rocas puede variar mucho, desde las cretas, con 30-40 mR/año, las calizas, con 70-100 mR/año, hasta la piedra pómez o ciertos granitos, que pueden pasar de 300-400 mR/año.
Sin embargo, el Mapa Marna nos indica el valor promedio de una comarca, y esto puede variar mucho a nivel local. Para verificar la radiactivad real un un punto concreto, como un solar antes de edificar, es conveniente el empleo de un monitor de radiación nuclear, técnicamente llamado contador Geiger-Müller.
Sabemos que la mitad de la dosis de radiactividad absorbida por las personas corresponde al Radón (Rn-222) que al ser gaseoso, constituye la principal fuente de radiación por inhalación, siendo la primera causa natural de cáncer de pulmón. El Radón es un producto de la cadena de desintegración del radio, el uranio y el torio. El Radón surge continuamente de la corteza terrestre y de muchos materiales usuales en construcción.
El Radón se acumula en los espacios cerrados y mal ventilados, al ser un gas seis veces más pesado que el aire tiende por su propio peso a concentrarse en los lugares más bajos como sótanos, bodegas, parkings, etc. Como dato, una casa cerrada durante un fin de semana puede multiplicar hasta por ocho la concentración de gas Radón en el aire interior. Por lo tanto en un proyecto de Bioconstrucción la ventilación será la primera medida preventiva frente al Radón.
El control de la radiactividad, y en particular la posible presencia del gas Radón, es la primera medición técnica en las inspecciones de viviendas que realizamos.
© Carlos M. Requejo. Domobiotik. Sep21.
> Ver artículos relacionados (links).
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Radiactividad de pavimentos
GRANITOS mR/h (miliRem por hora)Negro Sudáfrica 0,016 Mínima radiactividad
Negro Zimbawe 0,023
Labrador claro 0,024
Ochavo 0,025
Blanco cristal 0,026
Azul Arán 0,029
Verde pradera 0,036 * Media radiactividad
Castaño verdoso 0,036
Macayuba 0,037
Copacabana 0,037
Verde eucalipto 0,037
Rosa imperial 0,040 ** Alta radiactividad
Rosa Porriño 0,041
Rojo multicolor 0,042
Raisa multicolor 0,042
Rojo Príncipe 0,058 *** Máxima radiactividad
PIEDRAS NO GRANÍTICAS
Mármol Carrara 0,015
Caliza St. Vicens 0,016
Travertino 0,017
PAVIMENTOS SINTÉTICOS
Silestone normal 0,017
Silestone blanco 0,018
OTROS
Madera 0,016
NOTA. Resumen del estudio sobre la radiactividad del granito.
© Requejo. Coordinador GEA. Barcelona, Abr/99.
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