jueves, 30 de abril de 2015

Física básica / Radiaciones

UNIDADES DE MEDIDA DE LA RADIACIÓN

Con esta breve nota intento despejar las dudas más frecuentes sobre unidades de medida de las radiaciones, que devienen de un desconocimiento de la Física básica, y que podamos cuantificar sus implicaciones en los sistemas biológicos.
Para ser rigurosos en la valoración de riesgo de las radiofrecuencias, deberíamos dejar de lado la medida de Intensidad de Campo Eléctrico (V/m), que es la unidad de medida que conviene a las telefónicas pues minimiza el riesgo para la salud.
Para visibilizar el riesgo sanitario de las radiaciones debemos usar la medida de DENSIDAD DE POTENCIA (W/m2), que se expresa habitualmente en miliwatios por metro cuadrado (o microwatios por centímetro cuadrado).

Intensidad de campo eléctrico / Densidad de potencia
Se trata de unidades de medida que corresponden a dos conceptos físicos distintos, ambos informan de la energía emitida por una fuente radiante. Se aplican para valorar las emisiones de todo tipo de equipos radioemisores, como repetidores, antenas, teléfonos móviles, teléfonos inalámbricos, tabletas, PCs, o cualquier dispositivo wireless (sin cable).

La Intensidad de Campo Eléctrico (E) se mide en voltios por metro (V/m).
Expresa la variación de la intensidad del voltaje (V) en una dirección determinada.
Es una función lineal que varía en función de la distancia (m).
La Densidad de Potencia (S) se mide en vatios por metro cuadrado (W/m²).
Expresa la potencia (W) irradiada por unidad de superficie.
Es una función cuadrática que varía en función de la superficie (m²).
Habitualmente se usan los submúltiplos mW/m² o µW/cm².


La intensidad de campo podemos visualizarla como una “presión” debida a la diferencia de potencial (Voltaje = V), literalmente tensión eléctrica, y expresa como varía el campo eléctrico a través del espacio.
La densidad de potencia expresa la “cantidad de energía” absorbida (W), en función de los metros cuadrados de piel expuesta a las radiaciones.
Estos dos valores tienen su equivalencia matemática, y la conversión de unidades se realiza mediante las siguientes expresiones:
W/m2 = V2 dividido por 377 y su inversa V = raíz cuadrada de (W/m2 x 377).
Como vemos la fórmulas nos piden repasar la aritmética básica de bachillerato.

Si usamos la medida de Densidad de Potencia veremos que las diferencias entre las diferentes normas son enormes (ver Tabla Resolución Salzburgo).
Con la Densidad de Potencia se refleja la radiación real recibida por el cuerpo humano y por lo tanto permite valorar mejor el riesgo sanitario.
Recomendamos usar la medida en W/m2, o sus submúltiplos (mW/m2, µW/m2, nW/m2), siempre por metro cuadrado, porque expresa directamente la radiación real absorbida por una persona, pues la superficie frontal de un adulto es aproximadamente de 1 m2.
Mientras que la medida en W/cm2, exige multiplicar por 10.000 (1 m2 = 10.000 cm2) para cuantificar la radiación total. Para darnos cuenta de la diferencia de magnitud, uno expresa la radiación recibida en todo el cuerpo (1 m2), y el otro solo la recibida en la pupila o en punta de la nariz (1 cm2).

El error técnico es exactamente ese, la medición en VOLTIO/metro es una función LINEAL, mientras que la radiación real absorbida por el cuerpo humano es una función CUADRÁTICA. Mientras la intensidad del campo radiante externo se incrementa DIEZ veces la densidad de potencia absorbida por el cuerpo se incrementa CIEN veces.

Como ejemplo, en la Tabla de la Resolución de Salzburgo vemos que la Intensidad de campo eléctrico varía entre el máximo legal (ICNIRP/OMS) de 61,400 V/m, hasta el valor máximo propuesto por Salzburgo 2002 de 0,061 V/m, o sea MIL VECES menos.
Mientras tanto la densidad de potencia real dentro de nuestras células, y por lo tanto el riesgo sanitario, varía UN MILLÓN DE VECES, reduciéndose desde 10.000 mW/m2 hasta solo 0,01 mW/m2.

Biolectromagnetismo
Debemos considerar que nuestro cuerpo es un complejo sistema bieléctrico, tanto el cerebro, como el corazón o los músculos, todo en la fisiología humana es eléctrico, o más exactamente “electroquímico”.
Nuestra biología funciona con campos eléctricos muy débiles, que regulan los órganos y las interacciones químicas. Estos valores son como máximo de 0,15 V/m en la membrana celular, hasta 0,00024 V/m del plasma intersticial, solo veinticuatro cienmilésimas de voltio.
Por lo tanto, cualquier alteración artificial del campo electroatmosférico natural induce campos eléctricos dentro del cuerpo y tiene repercusiones en nuestro metabolismo.

Tasa SAR
Lo primero debo señalar que la tasa SAR es una falacia de los fabricantes, con la complicidad del ICNIRP y la OMS. Ha sido establecida considerando solo los efectos térmicos, y no sirve para evaluar el potencial riesgo para la salud de las radiaciones recibidas.
La referencia válida, en relación al riesgo sanitario, es la emisión real de microondas expresada en DENSIDAD DE POTENCIA (W/m²), dato que no suele publicar el fabricante de telefonía móvil.

El valor SAR corresponde a la sigla inglesa para la tasa de absorción específica (SAR, Specific Absorption Rate) de los teléfonos móviles y otros dispositivos wireless.
La tasa SAR se mide en vatios por kilogramo (W/Kg), y expresa la energía absorbida por el cuerpo humano en la posición habitual de uso del dispositivo (móvil, inalámbrico, tableta, PC, etc.).
En USA, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) exige que los teléfonos emitan un valor SAR igual o inferior a 1,6 W/Kg, medidos en un volumen de 1 gramo de tejido.
La UE, según el criterio de ICNIRP, fija como límite 2 W/Kg, promediados en 10 gramos de tejido. Como límite de exposición para el cuerpo entero, se ha fijado un tope de 0,08 W/Kg promediado en toda la masa corporal.
La tasa SAR de cada dispositivo depende de la potencia de salida medida en vatios, y suele ser menor en los modelos de alta gama, con diseño y tecnología más eficiente.
El valor SAR de los modelos de teléfonos móviles en el mercado en 2014 se mueve entre un máximo de 1,60 W/Kg el peor, y un mínimo de 0,12 W/Kg el mejor modelo.

El problema es que el teléfono móvil de menos tasa SAR aún está muy por encima de los límites biológicos recomendados, pues los criterios del ICNIRP (10.000 mW/m²), están un millón de veces por encima de los valores recomendados por Bioinitiative/Salzburgo 2002 (0,01 mW/m²), o cien veces menos si consideramos la Norma SBM-2008 recomendada en Baubiologie.

Expresándolo de forma coloquial el mejor teléfono móvil, con mínimo SAR de 0,12 W/Kg, te dá solamente unas 100.000 bofetadas, y el peor teléfono, con máximo SAR de 1,6 W/Kg, te da 1.000.000 de bofetadas, cuando lo razonable sería no soportar más de 1 bofetada al día.
En conclusión, no importa mucho que modelo de teléfono usas, el mejor teléfono móvil es el teléfono apagado. De ahí la importancia de “desconectarse” y usar el móvil solo para las emergencias, donde estar conectado es realmente imprescindible.

© Carlos Martínez REQUEJO. Domobiotik.



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jueves, 5 de febrero de 2015


Factores ambientales nocivos en el entorno escolar
CRITERIOS DE SALUD ESCOLAR

Una arquitectura tóxica y la invasión de nuevas tecnologías introducen en el ambiente de las escuelas una multitud de factores ambientales nocivos, químicos y radiaciones, domopatías que afectan a los resultados académicos y amenazan la salud infantil.


A partir de la alarma social causada por el brote de Lipoatrofia Semicircularis en la Escola Bressol Municipal El Roure de Barcelona, como antes en la Biblioteca Agustí Centelles en el mismo edificio, diversos colectivos sociales toman plena conciencia de la influencia de los factores ambientales nocivos para la salud en las escuelas, muchas veces edificios enfermos con ambientes muy tóxicos.

Para dar respuesta a la preocupación de padres y profesores hemos realizado un auditoría preliminar de la guardería El Roure, y consultado a diversos expertos en salud ambiental, médicos, pediatras, arquitectos, físicos, farmacéuticos, biólogos, y otros especialistas en diversas disciplinas medioambientales. Todos ellos se muestran seriamente preocupados por los efectos patógenos en los niños a causa de la acumulación de factores ambientales nocivos en las escuelas, llamados domopatías, que son incrementados por el efecto sinergia. Esto es especialmente grave cuando se trata de pre-escolar, pues en estas edades la población infantil es mucho más vulnerable, y debe considerarse como un grupo de máximo riesgo.

Consecuentemente, queremos alertar a los profesionales de la enseñanza, a los responsables de salud y de la política, a los padres de alumnos, y a la opinión pública. En los últimos años, en nuestra actividad profesional recibimos muchas consultas de maestros y padres preocupados, debido a un incremento exponencial de afecciones de origen ambiental, en ocasiones crónicas y graves, que pueden afectar al alumnado, a los maestros y al resto del personal de la escuela.

Salud ambiental
Las actividades humanas han cambiado nuestro medio natural de modo radical. Según la EPA (Environmental Protection Agency), hemos creado más de 4 millones de compuestos químicos artificiales, de los cuales unos 100.000 se producen comercialmente, y solo conocemos los efectos nocivos de un 10%.

Diariamente millones de kilos de químicos tóxicos (hormonas, pesticidas o fertilizantes) contaminan el aire, el agua y los alimentos. Preocupa en particular la presencia de disruptores endocrinos y hormonas del crecimiento en la dieta, que está produciendo un desarrollo precoz en los niños, los dientes de leche se caen a los 4 años, o las niñas tienen la pubertad antes de los 8 años.

A partir de los años 50 nos invaden los aparatos eléctricos y electrónicos en la vida cotidiana. Hoy todo está electrificado, líneas eléctricas, transformadores de alta tensión, electrodomésticos, informática, y todos emiten radiación potencialmente peligrosa. Y a esto se añade recientemente la proliferación de las antenas de telefonía, los teléfonos móviles, las tabletas o las consolas de juegos infantiles.
Según la American Academy of Environmental Medicine alrededor del 20% del total de enfermedades en los países industrializados se debe a factores medioambientales nocivos, siendo más del 30% en la población infantil.
Christopher Wild, Director de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), perteneciente a la OMS, afirmaba en febrero de 2014 en Barcelona que “Los casos de cáncer en el mundo aumentarán un 70% en los próximos veinte años”, y también que “El 90% de los casos de cáncer son provocados por agentes tóxicos contaminantes, 2 de cada 3 se podrían evitar”, la solución es la prevención.

Con más de 20 años de retraso, en 2001 la OMS catalogó los campos electromagnéticos de baja frecuencia, desde alta tensión a electrodomésticos, como posible carcinógeno humano (dentro del Grupo 2B), y en 2011 reconoce la radiación electromagnética de alta frecuencia, como las microondas generadas por la telefonía móvil o el wifi, como posible carcinógeno.
En 2013 la OMS considera científicamente probado que la contaminación atmosférica causa cáncer, con el mismo nivel de riesgo que el amianto, el plutonio o el humo del tabaco, algo que ya era evidente hace décadas. El aumento exponencial de asma, alergias y patologías respiratorias, se debe a tóxicos ambientales, especialmente la polución del aire.

En España no hay previstas medidas preventivas a pesar de que la Ley de Salud Pública 33/2011 apela al principio de precaución: «Se deben vigilar los riesgos ambientales y sus efectos sobre la salud (...), así como el impacto potencial de la exposición a emisiones electromagnéticas».
Las enfermedades emergentes como Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y Electrohipersensibilidad (EHS), Fibromialgia (FM) o Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), son producidas por factores ambientales nocivos, y afectan ya a un 15% de población.



RIESGOS SANITARIOS EN LAS ESCUELAS
En multitud de escuelas padres y profesores nos han pedido un peritaje del entorno escolar, y al analizar las condiciones ambientales de los centros escolares afectados observamos de modo repetitivo factores ambientales que son reconocidos como potencialmente nocivos para niñas y niños.

Según Domosalud estos son algunos de los riesgos más habituales:
·      Líneas de Alta Tensión.
·      Antenas de Telefonía Móvil.
·      Repetidores de Telecomunicaciones.
·      Red WiFi dentro de la escuela.
·      Teléfono móvil y niños.
·      Ordenador portátil y niños.
·      Videoconsolas, tabletas y otros dispositivos.
·      Escuelas como edificios enfermos.
·      Escuelas en zonas de riesgo.

Apoyándonos en nuestra experiencia profesional, en la de muchos colegas, y en multitud de estudios científicos publicados, consideramos que una arquitectura tóxica y el cúmulo de nuevas tecnologías, introducidas en las últimas décadas en el entorno escolar, están creando una contaminación ambiental múltiple. Esto causa una progresiva alteración de las condiciones ambientales de la naturaleza, que son las óptimas para el desarrollo de la vida y el aprendizaje de los niños.

Se trata de factores nocivos en las escuelas, que pueden causar patologías sanitarias a la población infantil, por su edad especialmente sensible.  Cuando estos factores de riesgo se dan también en el entorno doméstico, sobrecargan las defensas del sistema inmunitario de los niños y enferman.

RECUADRO
Ejemplo 1: Los niños reciben radiación de microondas, y otros campos electromagnéticos, de modo permanente en casa, en la calle y en la escuela.
Ejemplo 2: Los niños respiran químicos tóxicos todo el tiempo, por el tráfico, la industria, el mobiliario, la decoración y los productos usuales de limpieza.
Ejemplo 3: Los niños comen alimentos adulterados con hormonas, antibióticos y otros químicos tóxicos (ftalatos, parabenos, PCB, PBB, PFOA, bisfenol-A).
Ejemplo 4: Los niños sufren contaminación por metales pesados (mercurio, plomo, níquel, etc.) desde el útero materno.
- Ilustraciones (a determinar)

Contaminación electromagnética
Ha tenido que ocurrir la tragedia para que el impacto de las líneas de Alta Tensión en las escuelas salga en la prensa. Ya en el año 2000 dos niños de preescolar mueren de leucemia en la escuela de San Jordi de Cercs (Berga). Como perito de la AMPA he verificado que la escuela estaba literalmente bajo los cables de una línea de Alta Tensión de 220.000 V.  Los pequeños de preescolar son los más expuestos, sufriendo campos electromagnéticos de 1.300 nanoTeslas (1,3 µT), que pueden ser mayores en hora punta.

Este valor de campo magnético sería ilegal en países como Italia o Suiza, sin embargo es muy inferior a la norma legal en España pues aún no se ha actualizado la normativa electromagnética española, como recomienda el Parlamento Europeo.
La normativa española se recoge en el Real Decreto 1006/2001 (Norma UNE – 16501), elaborado siguiendo los criterios comunitarios (ICNIRP), para exposición del publico en general a campos electromagnéticos de 50 Hz, como los de la red eléctrica, señala un máximo de 100 microTeslas (µT).
En el mismo contexto, el límite de la exposición pública en USA es de 20 µT, mientras que en Rusia es de 10 µT. Según la Agencia Federal del Medio Ambiente, Bosques y Paisajes de Suiza, BUWAL, en 1999 la ordenanza suiza limita las exposiciones a 1 microtesla, también adoptada por Italia en 2000. Estos niveles ya son 100 veces más estrictos que los tolerados por el ICNIRP, vigentes en España.
En 2007 la OMS/IARC reconoce como potencialmente cancerígenos los campos electromagnéticos mayores de 400 nT (nanoTeslas), y a partir de 100 nT se observan daños fetales, alteraciones EEG y otros efectos biológicos.

Tabla 1. Valores límite

CAMPOS MAGNÉTICOS ALTERNOS (bajas frecuencias)
µT
nT
mG
Referencias
microtesla
nanotesla
miligauss
Normativas y recomendaciones
100
100.000
1.000
Real Decreto 1006/2001. UNE – 16501. ICNIRP.
20
20.000
200
Congreso US/EPA.
10
10.000
100
Rusia 2004.
1
1.000
10
Buwal Suiza 1999. Italia 2000.
0,40
400
4
Recomendación OMS/IARC 2007.
0,20
200
2
Norma Swedac. Karolinska Inst. 1993.
0,15
150
1,5
Límite de reversibilidad F. Franco 2000.
0,10
100
1
BioInitiative Report 2007.
0,02
20
0.2
Standard SBM-2008 dormitorio.3

El Informe Bioinitiative en 2007 rebaja esos valores, y recomienda un máximo de 100 nT (0,1 µT). En el marco de la bioconstrucción la referencia es la Norma Técnica de Medición en Baubiologie, Standard SMB-2008, del Institut für Baubiologie & Oekologie Neubeuern, IBN, que en su preámbulo dice:
Los valores indicativos en baubiologie son unos valores de precaución. Se refieren a las zonas de descanso y de sueño, el período de regeneración particularmente sensible del hombre, y al riesgo derivado a largo plazo.

La norma SBM-2008 recomienda un valor máximo de 20 nanoteslas (0,02 µT) para los dormitorios y espacios sensibles. Esto es coherente con las investigaciones sobre la Glándula Pineal (biorritmos circadianos, melatonina, etc.), realizadas por el Dr. Bardasano Rubio, de la Universidad de Alcalá de Henares.

Muchos centros escolares de España, guarderías, escuelas e institutos, están sufriendo altos valores de contaminación electromagnética inaceptables para la salud infantil. A esto se suma la contaminación electromagnética doméstica, debida a ordenadores, videoconsolas, televisión, juguetes y electrodomésticos, que se agrava con las nuevas tecnologías en telefonía e informática, de modo que el sistema neurológico del niño no tiene reposo, y luego nos quejamos de su hiperactividad y falta de atención.


Microondas en el entorno escolar
Existe gran preocupación por el impacto del Wifi o las antenas de telefonía en las escuelas, pues cuando hablamos de niños, o de sujetos sensibles, el único nivel de radiación admisible es el nivel CERO, o sea el criterio de ZONA BLANCA con ninguna radiación, que recomienda Domosalud.

Las Antenas de Telefonía Móvil han sido también triste noticia, entre 2000 y 2003 en el colegio García Quintana en Valladolid se dan cinco diagnósticos de cáncer infantil, y otros dos en el personal. El colectivo de padres culpa al grupo de 60 antenas emisoras de telecomunicaciones situado en un edificio a menos de 100 m, que irradia todo el colegio. Desafortunadamente, esta situación se da en cientos de escuelas, y continua así a pesar de las denuncias de grupos ecologistas y padres sensibilizados.

Por lo tanto debemos considerar seriamente el riesgo de las emisiones de microondas de las antenas de telefonía cercanas al centro escolar (al menos hasta 500 m). Pero el mayor problema son las emisiones dentro del colegio, como las picoantenas emisoras de Wifi, y por supuesto los ordenadores, tabletas y otros dispositivos conectados por Wifi. Especial riesgo tienen los teléfonos inalámbricos y los teléfonos móviles usados por los menores, que emiten la mayor cantidad de radiación directamente en el cerebro.

Como valores de referencia aconsejamos los criterios del Standard SBM - 2008, que señala un máximo de radiación de 100 nanovatios por metro cuadrado (0,1 µW/m2 - 0,006 V/m), para los dormitorios y espacios sensibles. Esto es 10.000 veces inferior a la Recomendación de Salzburgo 2000 y millones de veces má bajo que los límites aceptados en España.     

Tabla 2. Valores límite

RADIOFRECUENCIAS (altas frecuencias)
mW/m2
µW/cm2
V/m
Referencias
10.000
1.000
61,400
Propuesta ICNIRP/OMS; Rec. Consejo UE; Std. BRD Spain.
4.000
400
38,833
Decreto Ley Telecom. Spain.
2.000
200
27,459
Decreto Generalitat-Localret.
100
10
6,140
Std. Suiza; Std. Italia; Propuesta Toronto y Escocia.
1
0,1
0,614
Propuesta Salzburgo 2000.
0,1
0,01
0,194
Propuesta Dr. Cherry, Nueva Zelanda para 2010.
0,01
0,001
0,061
Propuesta Salzburgo 2002. Res. BRD 1999 vivienda.
0,001
0,0001
0,019
Propuesta Salzburgo 2002. Res. BRD 1999 dormitorio.
0,0001
0,00001
0,006
Standard SBM-2008 dormitorio.

Como vemos se trata de niveles todavía inferiores a Salzburgo, Bioinitiative y otros informes que circulan. Y millones de veces menores que las normas vigentes en España y Europa (UE-ICNIRP).

Con el mismo criterio de prevención deben contemplarse otros factores ambientales tóxicos, además de las radiaciones, en particular la calidad del aire y los materiales de construcción nocivos que aportan tóxicos químicos.

Escuelas sin Wi-Fi
El riesgo se agrava cuando la red WiFi se instala dentro de la escuela, gracias al Programa Escuela 2.0, una iniciativa de Zapatero de regalar a niñas y niños un PC portátil con acceso a Internet mediante WiFi. Ahora las antenas emisoras de microondas están en cada escuela para establecer la conexión Wifi, con cobertura de más de 200 m, y lo que es más grave hay un emisor de Wifi dentro de cada ordenador, a pocos centímetros del cuerpo del niño.

Está científicamente demostrado, y confirmado por la OMS/IARC, que una exposición diaria a ondas de alta frecuencia, como las del teléfono móvil o el Wi-Fi es peligrosa para la salud y potencialmente cancerígena.
Igual podemos decir del ordenador portátil, videoconsolas, tabletas, pizarras digitales y otros dispositivos inalámbricos que padres y maestros consideran “imprescindibles” para una enseñanza moderna. Todos ellos emiten radiaciones peligrosas e impiden la normal actividad de los niños, juego o deporte, y les priva del contacto con el medio natural.

Llevamos años alertando del riesgo de las tecnologías de la información, la mayoría inalámbricas, mediante emisión de microondas. La proliferación del teléfono móvil o inalámbrico en manos de niños es un riesgo sanitario incalculable, un verdadero genocidio electromagnético, como han repetido científicos de la talla del doctor Ollë Johansson, del Departamento de Neurociencias del Instituto Karolinska (Estocolmo).

Recientemente la campaña “Escuelas sin Wi-Fi” impulsada por la Fundación Vivo Sano y varias entidades más a nivel nacional, informa a los padres y educadores del riesgo de estas tecnologías en el entorno escolar.
Como referente, la Comunidad de Extremadura nunca ha implantado el Wifi en las escuelas. Esto no siginifica un rechazo a las nuevas tecnologías, pues tienen las aulas conectadas con cable, con acceso a Internet de banda ancha, plena seguridad de datos y sin radiaciones.
En el mismo sentido, el Parlamento Vasco insta al Gobierno Vasco a exigir la Gobierno central  una regulación específica elaborada por el Ministerio de Medio Ambiente e Industria en coordinación con las Comunidades Autónomas que tenga en cuenta las recomendaciones recogidas en la Resolución 1815 del Consejo de Europa, que España ha ignorado.

RECUADRO
Resolución 1815 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa sobre “Peligros potenciales de los campos electromagnéticos  y sus efectos en el medio ambiente”
27 de mayo de 2011 - Comité Permanente
La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) pide a los gobiernos que adopten todas las medidas razonables para reducir la exposición a campos electromagnéticos, especialmente a las frecuencias de radio de los teléfonos móviles ", y en particular la exposición de los niños y jóvenes que parecen estar en mayor riesgo de sufrir tumores cerebrales ".

Según los parlamentarios, los gobiernos deberían "para los niños en general, y especialmente en las escuelas y las aulas, dar preferencia a las conexiones a Internet por cable, y regular estrictamente el uso de teléfonos móviles por los escolares en las escuelas ", y dar información y realizar campañas de sensibilización sobre los riesgos de los posibles efectos nocivos biológicos a largo plazo sobre el medio ambiente y la salud humana, especialmente "Dirigidos a los niños, adolescentes y jóvenes en edad de procrear".

Riesgos de las microondas
Primero se implantó el sistema GSM, luego el UMTS y ahora las redes 3G y 4G, que nos ofrecen usos hasta ahora inimaginables, además de las llamadas podemos conectarnos a Internet, videoconferencia, trabajo en la nube, pago por móvil, videojuegos, una realidad virtual fascinante.
La implantación de dispositivos wireless, sin cables, es la moda imperante, y estar permanentemente conectados es lo “guai”. Esto significa que España es pionera europea en telefonía móvil, y ya tenemos más terminales de telefonía que habitantes.

Como contraste leemos la noticia en la prensa de que “los expertos de Silicon Valley llevan a sus hijos a colegios sin wifi, incluso sin ordenadores”. Escuelas ecológicas como la Waldorf School, donde los niños aprenden a hacer cosas con las manos, como manualidades, cocina o jardinería, evitando el uso de pantallas y otros dispositivos electrónicos antes de los 13 años.
Como expertos en las nuevas tecnologías de la información los técnicos de Google o Apple saben bien cuáles son los impactos nocivos, no sólo para la salud física, también para el cerebro, pues el abuso de estas tecnologías crea adicción y afecta a cambios comportamentales y neurolingüísticos de largo alcance, afectando al proceso de aprendizaje.

El investigador Paul Doyon en la Kyushu University (Japan), llega a la conclusión de que las microondas son el principal factor causal en la Encefalitis Miálgica, Síndrome de Fatiga Crónica, y un cierto número de síndromes similares como Autismo, Déficit de Atención con o sin Hiperactividad infantil (TDAH), Alzheimer y otros, como señala el Informe Bioinitiative en su revisión de 2012.

Esto no es nuevo, los síntomas son similares a la Enfermedad de las Radiofrecuencias, descrita por los investigadores rusos en los años 70. Estas patologías han aumentado exponencialmente desde los años 90, como alertaba Hyland en su informe remitido al Parlamento Europeo, con la difusión de la telefonía móvil y las redes WLan (Wifi, Wimax, Dect, etc.), pues estas tecnologías inalámbricas crean un incremento del electrosmog.

Diversos estudios internacionales (Lai, von Klitzing, Cherry, Leyzczinsky, Hardell, Adei, Salford, etc.), concluyen que la exposición a las microondas puede causar alteración del flujo del calcio, rotura de la barrera hematoencefálica, disfunción de las mitocondrias, estrés oxidativo, alteración de los glóbulos rojos, disminución de los niveles de neurotransmisores (norepinefrina, acetilcolina, dopamina, etc.), alteración del ciclo de la melatonina, etc.
El epidemiólogo Neil Cherry, consultor de la Unión Europea, afirma: La radiación electromagnética está perjudicando los cerebros, corazones, embriones, hormonas y células. Es una amenaza para la vida inteligente en la Tierra. La radiación electromagnética interactúa por resonancia con los cuerpos y las células, interfiere con la comunicación célula a célula, con el crecimiento y la regulación celular y está perjudicando la base genética de la vida”.

Muchos científicos españoles están en vanguardia de estas investigaciones  como Bardasano, Maestu, Gómez-Perretta, Navarro, Portolés, Leal, Azanza, Darío Acuña, Fernández Díaz y otros muchos, y han alertado hace décadas de los riesgos de la polución electromagnética.


RECUADRO. Standard SBM – 2008 / Contaminación electromagnética

Niveles indicativos para zonas de descanso
NINGUNO (1)                                    DÉBIL (2)                                    FUERTE (3)                                    EXTREMO (4)
No                                                                        Débilmente                                    Fuertemente                                    Extremadamente
significativo                                                      significativo                                    significativo                                    significativo
RADIOFRECUENCIAS (Altas Frecuencias)
Densidad de potencia en microwatios por metro cuadrado (µW/m2)
µW/m2 0,1 0,1-10 10-1000 >1000
Valores máximos para servicios de telecomunicaciones (ondas pulsadas), como GSM, DCS, DECT, UMTS, WIMAX, WIFI, TETRA, etc.
CAMPOS MAGNÉTICOS ALTERNOS (Bajas Frecuencias)
Densidad del flujo en nanoteslas (nT)
nT                                     <20 span="" style="mso-tab-count: 1;">                                    20-100                                    100-500                                    >500
Valores válidos alrededor de los 50 Hz; a considerar con visión más crítica las frecuencias más elevadas y los armónicos diferentes (Dirty electrcity).

Adaptado de la Norma técnica de medición en Bäubiologie SBM-2008.
Apartado A. CAMPOS, ONDAS, RADIACIÓN.

Nuestra opinión es que se pueden aceptar los valores no significativos, donde el efecto biológico esperado es ninguno (1), en Zonas Blancas o Áreas Blancas, zonas de reposo o sueño (dormitorios), entornos sensibles (hospitales, asilos, guarderías), donde el valor deseable sería CERO. El valor débil (2) puede aceptarse como exposición habitual en zonas de día (casa, escuela, trabajo). El valor fuerte (3) puede aceptarse para exposición en los espacios públicos (calles, parques, centros comerciales, etc.). El valor extremo (4), superior a Salzburgo 2000, es inaceptable, excepto para exposición laboral breve (máx. 6 min.).

Escuelas como edificios enfermos
Desafortunadamente, la arquitectura tóxica es el estándar habitual y el modelo arquitectónico de la guardería El Roure lo encontramos en otros centros escolares. Ignorando los criterios biológicos de la Bioconstrucción y las recomendaciones del Ministerio de Trabajo (INSHT), materiales tóxicos e instalaciones inadecuadas crean un ambiente artificial, plastificado, electrificado y mal ventilado, que no favorece el equilibrio biológico, eso que llamamos salud.

Encontramos que los materiales plásticos han invadido paredes y suelos,  incluyendo el césped artificial de la terraza, incrementando los campos eléctricos y creando cargas electrostáticas por ser aislantes de la electricidad (dieléctricos). Los plásticos son también el material de la mayoría del mobiliario infantil y de los juguetes. Además hay que considerar  que estos plásticos emiten sustancias tóxicas volátiles, como bisfenol o ftalatos.

Desde la óptica de la bioconstrucción debemos señalar como nocivos la presencia de materiales de construcción nocivos, especialmente los aislamientos sintéticos (fibra de vidrio, lana de roca, poliestireno, PVC, etc.) sin olvidar los barnices y las pinturas sintéticas, todos ellos dieléctricos y con emisiones tóxicas como el formaldehído. La inadecuada ventilación hace que la calidad del aire interior sea deficiente, y dentro del aula encontramos alta concentración de gases, polvo y partículas tóxicas.

Las redes eléctricas y todos los aparatos eléctricos emiten campos electromagnéticos, y la iluminación suele ser inadecuada, con efectos nocivos ópticos, químicos, eléctricos y magnéticos. Todas ellas son patologías ambientales habituales en el edificio enfermo, como denuncia el  Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo (INSHT), que encontramos también en las casas de niñas y niños afectados.
Este ambiente enfermo se agrava con los “barracones escolares”, que han proliferado por miles, especialmente en la comunidad valenciana, y con más de 20.000 alumnos en Cataluña. No hace falta ser un experto en arquitectura y salud para saber que esas edificaciones pueden ser aptas para un uso provisional, una emergencia de unos meses, pero son intolerables para cursar toda la enseñanza básica, durante más de 10 años en algunos casos, como se está dando en la realidad.

Como contraste tenemos el Centro de Educación Infantil El Til·ler, una escuela ecológica en Bellaterra. Un grupo de maestras, madres y padres interesados se constituyen en cooperativa de enseñanza eligiendo la pedagogía Waldorf-Steiner, que tiene como objetivo educar de manera íntegra, “cabeza, corazón y manos”, con el respaldo de la organización internacional de escuelas de la UNESCO.
Para materializarlo fue necesario construir seis aulas prefabricadas, desmontables y transportables, realizadas con criterios estrictamente ecológicos. En vez de los barracones metálicos habituales se usan materiales naturales, principalmente paneles de madera contrachapada, los mismos que se usan para diseñar juguetes sanos, de acuerdo a los criterios constructivos de la Baubiologie.

RECUADRO. OTROS ENFOQUES DE SALUD ESCOLAR
Proyecto piloto bienal en el ámbito de la calidad del aire en las escuelas
Calidad del aire en las escuelas. Comisión de las Comunidades Europeas. 2009/604/CE.
Proyecto piloto en el marco de la investigación compleja sobre salud, medio ambiente, transporte y cambio climático — Mejora de la calidad del aire interior y exterior.
Seguridad en la escuela: Los productos químicos en los centros escolares.
Manual de Prevención Docente. Riesgos laborales en el sector de la enseñanza. Javier Pérez Soriano.
En los primeros cursos de la escuela, es frecuente ver a los alumnos "probar" pinturas o materiales tóxicos, chupar un lápiz con la boca, manipular pegamentos de tipo aerosol o "explorar" cajones o armarios de las aulas.
Es necesario que los alumnos sepan distinguir los productos peligrosos que pueden comportar riesgos para la salud como son los detergentes, la lejía, los medicamentos, los aerosoles, etc. y que tomen conciencia de los riesgos que pueden derivarse de la utilización incorrecta o dosificación inadecuada de los productos tóxicos en la escuela…

Escuelas en zonas de riesgo
Tenemos noticia de muchos centros escolares  situados en “zona inundable”, incluso literalmente dentro del cauce de una riera. Como en el camping de Biescas es un asunto de estadística, pueden pasar años o décadas, antes o después la riada catastrófica ocurrirá y no servirán de nada los lamentos ante las vidas de niños perdidas.
El riesgo de inundación es real, que la escuela sea arrasada por una avenida es una catástrofe más o menos probable a medio y largo plazo, pero segura. Y a los padres no les consuela la existencia de un plan de evacuación, dada la vulnerabilidad y fragilidad de los niños ante la fuerza del agua.

Además del temible riesgo de una avenida, los niños sufren durante todo el curso el influjo de un ambiente húmedo y frío que favorece la repetición de patologías respiratorias (asma, bronquitis, neumonía), articulares o reumáticas, sin contar las infecciones por hongos y parásitos, que se convierten en crónicas y habituales.

Otras escuelas están en zonas de riesgo, con ubicaciones afectadas por actividades nocivas muy cercanas, como centros de tratamiento de residuos, plantas de stripping o depuradoras de aguas, pues muchas veces los centros escolares se sitúan en terrenos marginales incluso dentro del trazado de líneas de alta tensión.
La razón es obvia, todos ellos suelen ser terrenos municipales baratos, parcelas que el mercado no quiere. Y tenemos muchos ejemplos (Sant Boi de Llobregat, Sant Jordi de Cercs, Sant Pol de Mar… donde hemos actuado como peritos de los padres y hemos podido verificar de visu los factores de riesgo presentes.

Llamamiento Salud Escolar
Ante esta situación el GRUPO DE EXPERTOS EN SALUD AMBIENTAL de DOMOSALUD (Asociación Ciudadana por la Salud Ambiental), hace un llamamiento en otoño 2013, publicado a través de su blog, que se difunde por mailing a todas las entidades interesadas.

La primera propuesta es la creación de un comité de expertos (work group), con participación de expertos independientes, con representación de los enseñantes y de las Asociaciones de Madres y Padres.
La finalidad del work group será la realización de los estudios necesarios para evaluar el impacto sanitario de los riesgos ambientales detectados en el entorno escolar, pues los niños constituyen un grupo de riesgo especialmente sensible.

Si se logra el respaldo necesario de los padres de alumnos Domosalud propone emitir  diversos comunicados, dirigidos a los Ayuntamientos, a la Generalitat y al Estado, respaldados por médicos y expertos ambientales, para exigir:
·      Investigación independiente sobre riesgos ambientales y escuela.
·      Legislación ambiental actualizada en el entorno escolar.
·      Actuaciones preventivas ante los riesgos ambientales.
·      Aplicación del Principio de Precaución.

Los expertos exigen la aplicación, a corto plazo, de medidas preventivas en el entorno escolar, que debe ser declarado “espacio sensible”, ante los riesgos evidentes para los niños a causa de los efectos sinérgicos de la polución ambiental multifactorial (química, sónica, electromagnética, radiactiva, biológica, etc.), en aplicación del principio de precaución.

No solo está en riesgo la salud de niñas y niños, por supuesto también están expuestos los profesores y el resto del personal, que ya han sido afectados en varios casos, llegando a la incapacidad laboral permanente.

Pero aún antes de que un solo alumno enferme en el plano físico, todos van a ser afectados en sus capacidades cognitivas. Como ya señalamos, hay muchas referencias científicas que relacionan la radiación de microondas y los tóxicos químicos con problemas de memoria, atención y concentración. Hay una clara relación causa-efecto con el incremento del trastorno de atención, con o sin hiperactividad, que no es en ningún caso una dolencia psiquiátrica sino una toxemia ambiental.
Sabemos que el tratamiento usual con Ritalin crea niños dóciles, pero puede dañar el pleno desarrollo del cerebro del menor, que no completa su crecimiento neurológico hasta los 25 años. Como es evidente, está en riesgo el proceso de aprendizaje, los resultados académicos y por lo tanto todo el sistema de enseñanza.

Coherentemente deben aplicarse las máximas medidas de protección en las escuelas, idealmente debemos exigir el riesgo cero, aplicando los criterios biológicos de un “Área Blanca”, de acuerdo a la propuesta de Normativa de Zonas Blancas publicada por Domosalud.
Estas acciones preventivas deberían resolver la problemática de los edificios enfermos, en particular la citada Lipoatrofia, y en general las enfermedades emergentes de hipersensibilidad ambiental, como trastorno de atención, hiperactividad, electrosensibilidad, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, sensibilidad química múltiple, asma, alergias, y otras patologías como el autismo, de incidencia creciente.

Campaña Salud Escolar
En este sentido la primera actuación de Domosalud ha sido difundir el “Llamamiento Salud Escolar” a los expertos, padres y profesores de centros escolares sensibilizados. Además de colgarlo en nuestro blog se han publicado artículos en medios afines, y se han impartido conferencias en foros como Biocultura, y en los centros escolares interesados.

El grupo de expertos de Domosalud está a disposición de cualquier centro escolar que lo solicite para realizar una evaluación de los riesgos ambientales en una escuela en concreto. También podemos impartir una sesión informativa para padres y profesores, o realizar un taller experimental con alumnos de primaria y secundaria, de modo que conozcan y evalúen por si mismos los riesgos de las tecnologías de la información.

Es obvio que para que las acciones preventivas tengan respaldo político y legal, y se materialicen en nuestras escuelas, necesitan el apoyo explícito de las asociaciones de madres y padres, de los sindicatos de enseñantes, y todas las entidades sensibilizadas con la salud y el medio ambiente.
Es evidente que está en juego la salud y la educación de nuestros niños y niñas, o sea literalmente y sin dramatismos, podemos decir que estamos poniendo en riesgo el futuro biológico del país.


© Carlos Martínez Requejo
Domoterapeuta / Arquitecto Interiorista
Master en Bioconstrucción
Promotor, portavoz y vicepresidente de DOMOSALUD
Asociación Ciudadana por la Salud Ambiental
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